
Las bromas callejeras armadas por programas de televisión son muy divertidas, ver la reacción de la gente frente a un evento inesperado realmente habla de los humanos en su verdadera esencia. En varias ocasiones me ha pasado de ir caminando por allí y por aquí y ver de cerca como más de uno se sorprende con este tipo de casualidades, pero a diferencias de las situaciones casuales ¡las premeditadas son mucho mejores!
En este caso, hay un puesto de limpiador de lentes en una galería, los cuales son muy frecuentes en algunas partes de Europa. El señor toma los lentes de los clientes, los llena del liquido limpiador y luego (haciendo un truco bajo la mesa) cambia los lentes originales por otros de mentira envueltos en una toalla y comienza a darle martillazos.